style="margin-top:40px;". Me pongo, me quito y me hago - Belleza con Luza Ríos

Me pongo, me quito y me hago

Tema para la revista PUNTO
por Luza Ríos

Estamos en el tiempo donde empieza la desesperación por hacer cambios milagrosos. ante la falta de auto estima es el valor que se tiene de si mismo (a);  si se respeta y se ama, entonces se cuida con constancia y disciplina, cumpliendo una meta muy favorable, un cuerpo saludable.  
belleza física; una carencia que solo existe en las mentes de personas que poseen una baja auto estima, y que su principal meta es tener el cuerpo perfecto.

Constancia  y disciplina son dos principios para mantener la belleza natural que cada ser posee por derecho propio.  Pero en este mundo convulsionado, donde el consumismo mueve la energía del Ser Urbano, este se preocupa mas por lo externo, por aparentar, por eso siempre desea lo que no tiene, y maltrata lo que si tiene.  Desea ser como la estrella de cine del momento, desea tener su nariz, sus senos, sus caderas, sus pectorales, sus labios o pómulos.  No importa el riesgo, ni siquiera importa cual será el resultado, dando siempre por hecho que va a quedar igual a su ídolo de belleza. 

La baja auto estima, y la falta de un concepto de belleza, hacen una combinación que puede ser un desastre.  Lo curioso es que la mala experiencia de una personas, no sirve de ejemplo para cambiar de actitud, y pensar en me quiero y me acepto como soy y lo que tengo, por eso cuido mi cuerpo, lo amo y lo respeto.  No, no pasa esto, aunque hayan malas experiencias por doquier, la gente sigue deseando un cambio radical, cambiar su cuerpo por un cuerpo photoshop.   La baja auto estima hace que el  Ser Urbano no se quiera ni se cuide, no aprende a conocer un estilo de vida que le mantenga un cuerpo saludable;  y se deja influencia de todo aquello que sea invasivo y comida basura.  Salud es sinónimo de belleza

Después de muchos años volví a mi ciudad natal, mi viejas amigas contemporáneas, todas pasamos los 45 años, habían cambiado mucho, normal, yo también he cambiado.  Pero mis amigas, no las reconocía, eran otras personas, su nariz, sus pómulos, su cuerpo, todo había dado un cambio muy drástico, algunas se veían bien, otras no tan bien.  Lo que si encontré en casi todas, era su inconformidad ante su apariencia.  Primero se veían normales y reales; alguien de nariz aguileña y labios finos, ahora con nariz muy pequeña y respigadísima y labios muy carnosos, ¿me dice y porque no me reconoces? Al hacer énfasis en su cambio, me dice que ella no se ha hecho nada, ¡irreal!   

Otras viven los efectos colaterales que ocasiona tanto plástico encima, unos senos grandes, con los años ha ocasionado dolores crónicos en la espalda, y unos glúteos descomunales causa dolores muy intensos y permanentes en las extremidades inferiores.  Es decir, que tanto cambio crea un drama a largo plazo de auto imagen que me lleva a pensar en algo…¿por qué, con tanto testimonio negativo que se escucha por ahí, el Ser Urbano toma la decisión de ser natural, y cuidarse con disciplina y constancia?  Es tan fácil buscar ayuda de los que saben, de los que practican lo que predican un estilo de vida saludable, y día a día comer lo que nutre, ejercitar moderadamente los músculos, reír, y vivir a plenitud, respetarse a si mismo y los demás.  Pero esto cuesta mucho, por el contrario, algunas personas prefieren comer todo lo que les enferma y daña su cuerpo físico, y cuando están en condiciones indeseables, se ríen de los demás, de los que se cuidan, aflora la envidia, y empieza el irrespeto por los demás, porque por ellos ya ha pasado.  No respetar el propio cuerpo es permitir ser invadido por agentes externos con infinidad de nombres, incluye esto comer para enfermar, sin entrar en mas detalles.

La disciplina del día a día, la constancia de toda la vida, y la meta de ser joven, hermoso y feliz siempre, son los mejores aliados para mantener un cuerpo saludable, respetando como somos.  Nacimos con unas características únicas que nos hacen diferentes.  Ahora encontramos rostros tan parecidos, la actriz que emulan todas, se ha convertido en algo que llamo yo, belleza en serie. 


Ahora empieza la carrera contra reloj, en busca del tratamiento milagroso para bajar de peso, quitar la celulitis, quitar las arrugas, y la flacidez.   Quieren la maquina que les hace un cuerpo 10, el producto que les deja el rostro perfecto, en pocos minutos y para toda la vida.  Cuando le digo a mis clientas que todos los tratamientos de cabina son ideales pero que debe tener una disciplina en casa para mantenerlo, no les gusta, prefieren pagar para que les mantengan su belleza.  Esto me pone a pensar, que hay detrás de todo esto.  Porque tanto afán  por cambiar el cuerpo, por ser otra persona física, y no querer cuidarlo.  Porque tanto deseo de cambiarse totalmente.  Porque coinciden actualmente un índice tal alto de personas inconformes con lo que tienen, desconociendo sus cualidades, su belleza, su naturalidad, su sensibilidad.  Cambiar el cuerpo por algo tan furtivo como esto “es que me pongo, me quito y me hago porque a mi marido les gustan las mujeres así”  ¿que pasa aquí?

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