style="margin-top:40px;". Te odio porque te amo - Belleza con Luza Ríos

Te odio porque te amo

Mientras una persona cree que no pasa nada, la otra está rumiando su rencor.

Vivimos en un sistema social, donde se nos impone hasta como comportarnos. De pronto nos damos cuenta que ser autentico, es estar loca, o ser rarito. Ser autentico, significa manifestarse con inocencia, expresarse con la naturalidad espontánea de ser, sencillamente. Pero el protocolo social, azota estos comportamientos, la sinceridad se castiga, con el desprecio, la crítica, y finalmente la indiferencia del grupo. Son pocas las personas que seguimos tratando de conservar esta autenticidad, entre comillas, porque quiera o no, sucede un cambio. Morderse la lengua y callar en momentos donde tenemos algo importante que decir, pero no lo decimos, porque esto puede herir sentimientos y crearnos un gran problema; preferimos crearnos el problemas nosotros mismos, porque cuando callamos, estamos somatizando un disgusto contenido; sentimos deseos de dar un puñetazo, pero optamos por ofrecer nuestra mejor sonrisa. En un tiempo, estamos con contracciones musculares, trastorno del sueño, y problemas digestivos; todo ocasionado por no ser auténticos, por no expresar nuestros verdaderos sentimientos, por no decir lo que sentimos en aquel momento; somos deshonestos con nosotros mismos, cambiamos, evitar un disgusto a otra persona, o enfrentar la verdad, para ocasionarnos un gran disgusto.
Pero este falso comportamiento, pasa factura en algún momento; lo que no se dice a tiempo, se va acumulando en alguna zona de nuestro inconciente, y tarde o temprano sale a la luz. Desafortunadamente sale en el momento menos esperado, sale por alguna tontería; lo curioso del tema, es que cuando sale, nos quedamos sin argumentos, no decimos nada, porque no hay nada que decir, el momento de hablar se nos ha terminado. Explotamos por una tontería, porque hemos acumulado grandes cantidades de motivos; estos momentos eran los idóneos para expresar nuestra molestia, nuestro sentir abrumador. Pero no se dice nada, la otra persona, por consiguiente cree que está haciendo lo correcto, pero no le manifestamos que no aceptamos ese suceso, entonces, no le damos la oportunidad para que cambie, seguirá cometiendo el mismo error, una y otra vez; mientras el otro incuba mucho resentimiento que va creciendo poco a poco… lentamente.
Mientras una persona cree que no pasa nada, la otra está rumiando su rencor. Su actitud cambia, poco a poco va perdiendo su sonrisa, nada le divierte, no puede sostener una conversación porque todo es negativo, la explosión se ve venir, su emoción está cargada de resentimiento y pesa mas, que todo lo bueno que esté por suceder.
Hombres y mujeres, repetimos mucho este comportamiento, tratando de evitar un altercado espontáneo, consentimos que se haga, diga o manifieste algún suceso que no aceptamos. Si se acepta con hipocresía, pasarán los tiempos y ese suceso sigue ahí, robando energía, cargándose de veneno, contaminando todo lo que suceda, bueno o malo; esta contaminación sigue impregnando cada suceso manifiesto, y va sumando hasta que llega un momento que sale a la luz, y sale tan contaminado, que el hedor con que sale es insoportable, sacando lo peor de cada uno.
Si no se habla con honestidad, en el momento preciso, inmediatamente haya un suceso que no te aceptas, este auto engaño traerá como consecuencia, algo tan desagradable que te sorprenderá. Se ha llegado a esto por evitar un disgusto, pero finalmente deja de ser un disgusto y pasa a ser una gran batalla que puede terminar en guerra. Lo hubiese evitado si lo hablara a tiempo
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