style="margin-top:40px;". Odio lavar los platos - Belleza con Luza Ríos

Odio lavar los platos



  -->Cuanto odio lavar los platos
Cuando tenía trece años dije  siempre  voy a tener una persona que haga todos los deberes de casa”. Desde muy niña odio este tema; observaba como mi madre era una esclava. Lavar los platos, cocinar, servir, volver a lavar los platos…que monotonía, ahora entiendo porque es tan de mal carácter.
Actualmente están las maquinas y muchas herramientas para no ser tan esclava del cuidado de un hogar. Pero aún así, somos las mujeres las que tenemos esta carga, aunque los hombres "ayuden", a su manera. Pero la responsabilidad sigue siendo de ella.
Ellas desearían tener a alguien esperándoles con una agradable cena, con una sonrisa, un buen masaje de pies. Sentarse en el sofá y relajarse. Se lo merecen, han trabajado mucho, han aportado algo importante a la sociedad en su día. Pero lo que encuentran es mal humor, y una cena que preparar. Pero… ¿qué es lo que falla? ¿Por qué se repite algo que hizo, que nuestras abuelas envejecieran con amargura?, con la frustración de que... ser mujer era criar hijos, cuidar un marido, y mantener una casa. Porque… si han hecho tanto hincapié con aquello llamado liberación femenina, ahora las mujeres trabamos fuera de casa y en casa también;  además cuando salimos con ellos pagamos la cuenta, o pagamos la mitad.
La liberación femenina ha hecho a la mujer más fuerte; ahora es una ejecutiva, o mujer trabajadora, cuida el marido, cuida los hijos, mantiene la casa y aporta dinero para los gastos. Es decir la liberación femenina beneficia al hombre, porque ellos ahora comparten los gastos, tienen ayuda de su mujer, pero ella sigue con todas las responsabilidades que tienen que ver con lo que la sociedad ha llamado familia. Claro que la liberación femenina si, ha otorgado a ellas más libertad de expresarse.  Antaño, la mujer callaba y aceptaba.  ¡Ahora no! Ahora chilla, no acepta y castiga. Y va de tu a tu con su hombre, sale con sus amigas, va al gimnasio, va de compras con su dinero. Ya pasaron aquellos tiempos donde ellos invitaban  de compras a sus amadas.

La liberación femenina ha logrado que los hombres pierdan su masculinidad frente a las mujeres, como extrañan ellos, aquellos tiempos donde eran los que conquistaban, ellos que son los conquistadores por excelencia, ahora tienen su seducción masculina atada, y tienen que permitir ser conquistados; pobres hombres, la liberación de las féminas no les permite ser caballeros, porque si lo quieren hacer reciben una no aceptación de ellas, tan fuerte como si estuviesen haciendo algo muy malo, tíldanosles de machistas.
Por eso algunos hombres dicen, “yo ahora soy indiferente, si ellas quieren algo que se lo curren”, se quejan de que las mujeres actuales no son femeninas, se han masculinizado.
Yo creo que se ha confundido la liberación femenina, con tratar de sabotear la masculinidad del hombre. Al fin y al cabo ellos tienen su psicología que les caracteriza y ellas la propia; el ying y el yang se complementan, son dos piezas que se juntan y encajan formando una. Si una trata de ser como la otra, entonces pierde la forma, y es muy difícil que encajen, siempre se pasarán la vida tratando de encontrarle la comba, pero eso nunca sucederá, pues lo angosto no puede ser ancho, ni lo ancho angosto. Cóncavo y convexo

Y, ¿qué tiene que ver todo esto, con mi odio a lavar los platos? Pues que ahora existe el lavavajillas, pero cuando lavo uno que otro plato, pienso en mi madre, en mi abuela, y en lo mal que tienen que haber pasado día a día, lavando, limpiando, esperando, sirviendo; celebraban el fin de semana con la familia o amigos invitados a comer en casa, para fregar mas y servir a más personas. Nuestras abuelas son tristes, hurañas y aburridas, producto del maltrato social, y lo más absurdo es que nunca han protestado, lo han soportado en absoluto silencio. Algunas, son felices cuando están viudas, porque por fin desde muy jovencitas, pueden decir ¡hago lo que quiero!

Ahora existe el lavavajillas ¡fantástico!  Las mujeres tenemos maquinas que nos ayuden, pero sigue siendo de nuestra responsabilidad poner en funcionamiento dichas maquinas.
Las mujeres que montaron el movimiento de liberación femenina pasaron por alto, el unirse a los hombres y educarse ellas para aceptarles como son, y educarles en cómo son ellas mismas. Y que cada uno cumpla una función en la familia dentro de su rol de género, sin perder su esencia. Dicho de otra manera, que no importa lo masculino o femenina que sea, todos tenemos unas necesidades básicas; desde niños debemos aprender a hacerlos. Somos las madres las que educamos en estas necesidades.
La liberación femenina debe educar a sus niños y niñas que somos seres humanos con unas necesidades de supervivencia muy similares, pero que nos desarrollamos y manifestamos de formas diferentes. Hombres o mujeres comemos y podemos hacer de comer, lavar los platos, cuidar de nuestro habitad. Ser amorosos, amables, son elementos esenciales para conservar la llama de la pasión entre ambos sexos; pero no tiene nada que ver con los deberes de cada miembro, cabeza de familia. Una pareja es una sociedad donde cada uno debe tener el cincuenta por ciento de responsabilidad. Si uno tiene mayor porcentaje de responsabilidad, entonces es un abuso, que pasa factura, porque su pareja siempre se lo hará pagar; con displicencia, desamor, mal carácter y negatividad. Se pierde la armonía por exceso de uno y abuso del otro.
En tiempos donde el lavavajillas existe, la mujer no permite abuso, eso dicen; también dicen es que mi marido a veces me ayuda, o sencillamente dicen me ayuda… me ayuda, pues significa que ella admite que es la responsable y recibe una ayuda de él. No dice es que nosotros hacemos los deberes….o nosotros hemos….no! me ayuda.
La liberación femenina no significa nada de lo que se pretende demostrar, es un sofisma de distracción, una forma de sentirse liberada, de sentirse moderna.
Pagar la cuenta a medias no es liberación femenina. Pagar los gastos de la casa a medias no es liberación femenina. Es liberación masculina. Hemos liberado a los hombres de gastar en nosotras las mujeres; a ellos les iba muy bien, alimentaba su ego. Así compensara su gasto con el cuidado que ella le proporcionaba en casa. Ahora El paga la mitad, y ella le sigue proporcionando el cuidado en casa, pero el no ayuda a medias. Que listos son los hombres. Me quito el sombrero, siguen siendo los que mandan, con sutileza. Será… ¿que quien inventó el cuento de la liberación femenina, fueron los hombres? me deja pensando....ummmm


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2 Tu comentario es importante :

  1. yo tambien lo odio!!! INTERESANTE VISION!!! VOTO POR LA VUELTA DE LOS CABALLEROS QUE ABREN LA PUERTA, Y PAGAN LA CUENTA!!!

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  2. Tenemos que unirnos para rescatar estos hombres, tan masculinos que aprecian nuestra feminidad, que vivan los caballeros, que te abren la puerta y te llevan flores de vez en cuando para alagarte, no porque sientan culpa por lo que te han hecho

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